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Traslaciones, obra reciente de Isabel Cisneros. Centro Cultural BOD, 2019

Isabel Cisneros. Entrevista con Nanchi Farfant. Art Report/

Desenrollados Isabel Cisneros y Antonorsi
Artista Plastico – Isabel Cisneros

Micrographia

Ada 18, Vicenza 22

Traslaciones II

Traslaciones II surge de mi interés por seguir experimentando con técnicas textiles.
Empecé a manipular manuales, y por esas coincidencias, me llegó un lote grande de patrones de costura. Esos materiales me llevaron a poner más atención en las proyecciones del cuerpo dibujadas en esos patrones, los recuerdos que todos tenemos de algún familiar trabajando con ellos, la calidad y el desgaste de esos papeles, y así consolidé esa investigación.

TRASLACIONES II/Mudanzas y memorias de una materia por venir

Isabel Cisneros, creadora de reconocida trayectoria presenta este domingo 06 de febrero en nuestros espacios, su individual Traslaciones II, bajo la curaduría de Lorena González Inneco.

Este proyecto- explica Isabel- surge de mi interés por seguir experimentando con técnicas textiles. Empecé a manipular manuales, y por esas coincidencias, me llegó un lote grande de patrones de costura. Esos materiales me llevaron a poner más atención en las proyecciones del cuerpo dibujadas en esos patrones, los recuerdos que todos tenemos de algún familiar trabajando con ellos, la calidad y el desgaste de esos papeles, y todo ello me fue llevando a consolidar esa investigación. Traslaciones-indica la artista- fue montado por primera vez en el Centro Cultural BOD en noviembre del 2019. La cuarentena la mantuvo suspendida en el tiempo, y por ello quisimos darle un segundo aire esta oportunidad en la Galería Beatriz Gil.

Dice Lorena González que hoy en Beatriz Gil galería las obras se despliegan en un contexto diferente y se reestructuran en inéditas espacialidades. Agrega que “de cara al nuevo entorno, los elementos vuelven a conectarse con las secuencias perceptivas que han acompañado a esta artista en los territorios de la creación: los textiles, el material de desecho, las elocuentes tramas de la costura o la inédita tridimensionalidad de elementos olvidados. Pero en el revés de los acontecimientos y al volver la mirada sobre ellas, descubrimos que esa materia plena de historias también resguardaba un ignorado eco que en la primera edición dejamos pasar por alto, un enunciado que aún conspira desde los sonidos del papel: allí, en cada una de estas estructuras y movimientos, siguen habitando las proyecciones de un cuerpo humano que ya empezaba a narrarse con melancolía frente a las imposibilidades, angustias y temores de ese contacto físico que el mundo posterior nos ha instaurado.”

Lorena González reitera: “es por ello que hemos aceptado esta extraña itinerancia —al tiempo cercana y distante— que traza la aparición de reflexiones que requieren volver a ser escuchadas.”

Para la curadora “Traslaciones II es un cuerpo de obras que nos habla de las variaciones de la materia como evocación de lo corpóreo, formas mutables de una memoria flexible que nos captura y nos conforma, propiciando en la mirada del cuerpo físico que las observa el detenimiento contra la mudanza permanente del mundo, la vida y el tiempo. Frente a las variaciones de este ciclo constante de presencias y deserciones que vivimos, y en espacios vertiginosos donde la vida y las señales sensibles huyen a través de veloces transformaciones globales, locales, virtuales y presenciales imposibles de atrapar, la artista ha levantado los acordes vinculantes de una partitura profunda, a un tiempo breve y trascendental: la manifestación de la obra de arte como el reflejo único de un susurro imposible. “

Beatriz Gil Galería

La aguada de las buenas señales

LA AGUADA DE LAS BUENAS SEÑALES 
2021
Ensamblaje 
Madera, hierro cromado, plástico, agua destilada, silicato de sodio, colorantes de alimentos 
130 x 190 cm 

En su bitácora de viaje, Luis Pigafetta relata los avatares que vivieron los tripulantes de las cinco naos que salieron guiados por Fernando de Magallanes y Sebastián el Cano en su ruta hacia la búsqueda de las islas Molucas. La lectura de este texto me llevó a imaginar este trayecto como un gran recorrido flotante sobre una inmensa superficie horizontal. Esa superficie, salvando ciertas variables que son inevitables consecuencias de los aciertos y desaciertos de los avances de la humanidad, es casi tan desconocida como hace quinientos años. 

Los océanos son la sangre vital de la tierra y cubren trescientos sesenta millones de metros cuadrados, el setenta por ciento de su superficie. Son el mayor ecosistema del planeta. Por siglos, han jugado un vital e importante rol: fuente de alimento, transporte, comercio, desarrollo e inspiración.

Se sabe más de la topografía del fondo de los océanos que de las especies que viven el mar. Los océanos han sido mapeados por satélites, y sólo un veinte por ciento de ellos se ha medido con sonales, instrumentos de alta resolución. El otro ochenta por ciento restante permanece oculto, inexplorado. Los científicos estiman que existen entre setecientas mil y un millón de especies en los océanos, descontando microorganismos. Dos tercios de esta cantidad, o más, todavía no han sido descubiertas.

La sensación de incertidumbre crece si a este desconocimiento le sumamos que a partir de los 400 metros de profundidad la luz desaparece, la presión aumenta, el oxígeno baja y la temperatura desciende hasta 4 grados grados. 

Las Fosas Marianas es la profundidad más grande que se ha registrado hasta ahora, once mil treinta y cuatro metros, y se encuentran al este de las Islas del mismo nombre, en la parte noreste del Océano Pacífico. 

La flota pasó por ahí en marzo del 1521.

Imagino que hasta el más aventurero de los tripulantes se llenó de miedos y preguntas durante el trayecto. Ya de por sí salir a descubrir implica una mirada y un estado de atención abierto, curioso e inseguro a las nuevas maravillas y los inconvenientes.

Hoy, de la misma manera que lo hicieron ellos en 1520, los seres humanos nos movemos sobre la incertidumbre, lo desconocido, el riesgo, la sorpresa.

Quiero centrarme en esa enorme masa de agua que se encuentra entre el aire que respiramos y el fondo marino, ese fluido que indistintamente de las diferencias de profundidad y composición se nivela para generar una extensión misteriosa por la que nos podemos deslizar en un gesto similar al de los navegantes cinco siglos atrás. 

LA AGUADA DE LAS BUENAS SEÑALES

2021

Ensamblaje

Madera, hierro cromado, plástico, agua destilada, silicato de sodio, colorantes de alimentos

130 x 152 cm

Catálogo imaginario de muestras de aguas, como si hubieran sido tomadas en cada mes del trayecto, selladas y expuestas como en un laboratorio. La escala es 1:100 con respecto a la profundidad por donde se hacía la travesía. La obra consta de 38 bolsitas plásticas de 3.5 centímetros de ancho y el largo de cada una varía entre 12 y 120 centímetros.

Hacienda La Trinidad

Hiladillas.

Hiladillas, Isabel Cisneros

por Juan carlos láncara, 2006

Los seres humanos recorren caminos, los talentosos crean sus propios senderos. Isabel Cisneros comenzó a tejer-como tantos otros lo han hecho a los largo de la historia- combinando la técnica ancestral de la cerámica, con el canutillo y las cuentas bajo la cadencia de un ritmo creado por ella. Ello le ha permitido desarrollar superficies de uniformes texturas, que se plisan, doblan y moldean, para crear volúmenes de extraordinario interés, y y que hoy presentamos con gran satisfacción dentro del programa de Cerámica Contemporánea que hemos venido desarrollando en la Sala Mendoza, por cuanto nos encontramos frente a una creadora que exhibe un cuerpo de trabajo único dentro de los lenguajes que propone la cerámica en nuestro país actualmente.

Arts in residence. Encounters, Elizabeth Cemborain

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