El Pliegue y su corte

Lorena González

El Nacional, 16 de diciembre 2014

En la voracidad de nuestro presente, varios episodios son ensombrecidos por el desconcierto que embadurna y aprisiona un alto porcentaje de las zonas que evolucionan en nuestro contexto. Así, los últimos tiempos han dictaminado una sensación continua de pérdidas, un agobio indescifrable, una desorientación constante que borra y tacha los esfuerzos, los avances, los pasos que se despegan para reconstruir una mirada distinta en torno a algún tema particular.

Todo parece “pasar bajo la mesa” luego de un pequeño y efímero despunte. Al instante siguiente de ese leve surgimiento, se levanta lo urgente con toda su larga cadena de barbarismos y garrotazos, unido a las alteraciones salvajes de una civilidad descompuesta, de un estado social herido y amenazado por un riesgo permanente. No obstante, algunos cortes asientan un alto en el camino, dejan entrever sus pliegues y acompasan sus narrativas con las rítmicas consonancias de un alma que se vislumbra diferente. Es ahora más que nunca tarea de todos, el estar atentos a esas vías inéditas, observar como el tiempo de pronto expande la generosidad de un arte que dice algo sobre nosotros mismos.

En esta delicada brecha ha resaltado en los últimos meses la obra de la artista Isabel Cisneros. Dos episodios conforman el sumario de esta argumentación. El primero de ellos es la muestra que bajo el nombre Pliegues inauguró a comienzos del mes de noviembre en la galería Espacio 5 de la ciudad de Valencia, un lugar novedoso para la expansión del arte contemporáneo que ya comienza a asentar sus precedentes. En la exhibición curada por Marisela Chivico, la artista recopila una gran cantidad de intervenciones, recomponiendo una matriz de volúmenes diversos que la han caracterizado como una excelente activadora de las relaciones entre la materia y el espacio.

Sin embargo, en esta ocasión la obra de Cisneros comienza a siluetearse en otras cadencias, dibujando sus alcances varios pasos más allá de ese perfil extraordinario con el que se desprendió de la disciplina cerámica para convertirla en una entidad “otra” dentro de la expresión artística. Ahora, los materiales han trascendido su propia condición, superando la serialización estética para convertirse en verdaderas centrales generadoras de sentido: algodón, cierres, materiales de desecho, arcilla, organza, cemento, alambre, nylon, cuero… locuciones solitarias y potentes de una multiplicación ávida en cuyas poéticas se encierra el delicado verbo del vértigo; transformaciones de un contexto en ruinas que la rodea y que apertura en su obra las variaciones plásticas de la metáfora. En las piezas recientes de esta artista comienza a leerse con mucha fuerza ese reflejo lúdico-decadente del afuera cercano a la orgánica humanidad que manifestaron aquellos artistas del Povera italiano como Pino Pascalli y sus famosos gusanos de cerdas a finales de los años sesenta (Bachi da Setola).

La ironía se ha vuelto un elemento más dentro de la obra de Cisneros, tal y como lo acentúa el segundo episodio con el que ha destacado este año: la pieza Caída libre, merecedora del premio Braulio Salazar en la reciente edición del Salón Michelena. En este delicado engranaje de billetes y monedas inservibles, Cisneros hace estallar las últimas transfiguraciones económicas de nuestro país denotando no sólo el levantamiento de un caos inigualable, sino también las sombrías narraciones que cercenan y ahogan la vida actual del venezolano.

Isabel Cisneros esculpe obras de arte con telas multicolores

Carmen Victoria Méndez. 

El Nacional, 7 de junio 2013

Algunas telas aportan volumen por sí mismas; otras, al plancharlas, adquieren las características de un papel para hacer origami. Isabel Cisneros propone una investigación de los materiales textiles para crear obras de arte contemporáneo en su individual más reciente, titulada Ablandando hasta el agua.

La exhibición reunirá 14 piezas en la galería D’Museo a partir del domingo.

Aunque se trata fundamentalmente de esculturas blandas, algunas terminaron transformándose en dibujos, por las características de las telas empleadas.

Hace varios años que Cisneros, ceramista de formación, decidió experimentar con materiales de costura. Lo hizo motivada por las limitaciones que tienen las artes del fuego en cuanto a disponibilidad de materiales.

Todavía hago cerámica. No lo puedo dejar, pero con las telas tengo la libertad del color y la liviandad que no me da la arcilla. La cerámica me apasiona pero siempre tengo la restricción del peso, la fragilidad y lo lento que es la producción de una pieza.

Las referencias de la artista a la hora de crear con telas son dos colombianas: Olga Amaral y María Fernanda Cardoso. Ha observado cómo manejan el espacio, la repitencia y las secuencias. El resto le viene dado de su propia formación como escultora y por la opacidad, brillantez, translucidez, liviandad, densidad o plasticidad que caractericen el tejido elegido en la mercería. Cisneros presenta, entre otras obras, un volumen en forma de flor elaborado con conos cosidos y organizados en columnas, hechos a partir de una malla que se emplea en la fabricación de calzados deportivos.

Con el paso de los años me ha ido gustando más ir probando materiales, ver cómo los puedo transformar en otras cosas para las que no estaban pensados.

Una de las piezas más llamativas es una instalación de 17 gallos hechos con cierres de colores. La artista mantuvo como referencia cromática la lata de aceite de oliva, una suerte de ícono pop en tierras venezolanas. Cisneros también exhibirá una serie de dibujos creados a partir de tules colgados en la pared, y 2 piezas concebidas como pinturas, hechas con nido de abeja sobre tafetán tornasolado. Hay obras tridimensionales que parten del sistema constructivo de las churuatas. En una de las creaciones el volumen viene dado por la presencia de lentejuelas; y en otra, por los dobleces a los que la artista somete el material. El color es una de las características más atractivas de la obra de Cisneros. Viene dado por los textiles. Me permito jugar con hilos encontrados de dos tonalidades diferentes. La ventaja es que en el país se consigue mucha tela, eso te activa mucho la cabeza. Es un mundo muy amplio y variado que tiene muchas características que como artista puedo aprovechar, desde el sistema de tejido y el hilo que se utiliza hasta las distintas gamas cromáticas. Eso te abre mucho campo para la experimentación.

Cestas del siglo XXI

José Roberto Coppola, 2013

La ceramista y escultora Isabel Cisneros reinterpreta técnicas de cestería wayúu desde una apuesta avant garde.

En la inquieta exploración de tejidos volumétricos desde nuevos materiales, Isabel Cisneros imaginó una serie de canastos escultóricos transformables

En una poética de los volúmenes. En la tenuidad de las tramas. En la ductilidad de las formas. En una pesquisa y aproximación enteramente empírica la ceramista y escultora Isabel Cisneros creó una serie de canastos con los que reinterpreta, intuitiva y audaz, técnicas de cestería wayúu desde una apuesta avant garde. En esta inquietud la artista hizo una pausa con la arcilla para explorar otros materiales en la urdimbre. Así, se acercó a los cordones elásticos, tiras de brassieres, cintas para flejar cajas, cintas de sillas de jardín, mallas de tocados de novia, tubos para instalaciones eléctricas para reconocer, en un propio lenguaje, las potencialidades de insumos sintéticos con los que quería hacer pruebas de tejidos en una nueva investigación, un nuevo antojo.

Con instinto y ensayo la artista comenzó a hacer pruebas con registros diferentes. “Toda mi relación con el tejido es experimental”, asoma en confesión Cisneros. Ya desde su trabajo con la cerámica la artista había examinado el tejido con módulos en pequeños formatos en piezas maleables y transformables. “En mi obra la flexibilidad me atrae muchísimo. La entiendo como adaptación, interactividad y como los cambios de los signos de los tiempos”.

Afanosa y curiosa, Cisneros se propuso entender los novedosos elementos que tenía en manos. De ese tejer y destejer, después de muchas pruebas de entrelazados ha encontrado otras posibilidades con los volúmenes y la tridimensionalidad. Y desde lo táctil, en ese descubrimiento y reconocimiento, la artista ha conseguido domesticar cada material hasta transformarlo en lo que quiere. “Me gusta llevar los materiales al extremo”, sentencia.

Muchas de las cestas de Cisneros son de volúmenes dóciles, que se transforman en la superficie y en el espacio, que se reconvierten por el gramaje y la liviandad de las estructuras. “Son obras complejas, densas, pesadas”.
Los tejidos de las cestas son de sutiles sinuosidades y de armónicas inflexiones que se generan desde elementos pensados para otro uso. “Hay una cosa perversamente orgánica de algo inorgánico y abstracto”, desliza la artista cuando evalúa su obra. Eso que busca: que tenga un pliegue, una arruga, una ondulación, una irregularidad, un doblez que ocurre de forma instantánea, accidental, fortuita, en un gesto irrepetible. Como esa pieza que no volverá a ser la misma cuando el tacto la hace suya, la corrompe y la abandona otra vez. Y no sólo se deja embelesar con materiales por su belleza porque siempre tiene en cuenta su tenacidad. “Trato de usar materiales con mucha resistencia. No busco lo efímero en mi trabajo”.
Desde un proceso que no anticipa, en el que hace y deshace –“sin piedad para desarmar”– y en un trabajo repetitivo Cisneros crea la arquitectura vanguardista de sus cestas. “A mí me gusta aprovechar el material y que no quede desperdicio. Yo no calculo los resultados. Me gusta lo inesperado, la sorpresa”. Como sus piezas, de volúmenes que cambian, que se reconvierten, que se vuelven otros, en una evolución infinita.

Tejidos de barro

Los tejidos de arcilla de la ceramista y escultora Isabel Cisneros urden un original discurso plástico. En esa idea y desde hace algún tiempo ha desarrollado una serie de piezas, como de tapices de cuentas de arcilla, en volúmenes transformables que generan otras formas en el espacio.

“Estaba cansada de la arcilla, de su peso, fragilidad, opacidad y rigidez y empecé a perforarla tratando de buscarle aire”, cuenta la artista. Así empezó a descubrir las formas de nuevos tejidos hechos de tierra seca en un lenguaje que ha hecho suyo.

Baskets of XXI century

In the restless exploration of volumetric tissue from new materials, Isabel Cisneros imagined a series of sculptural convertible baskets.

In a poetic volumes. In the dimness of the frames. In ductility of forms. In an entirely empirical approach research, ceramist and sculptor Isabel Cisneros created a series of baskets with reinterpreting, intuitive and bold, Wayuu basketry techniques from a bet Avant Garde. In this concern the artist paused with clay to explore other materials in the warp. So, she approached the elastic cords, bras straps, box strapping tapes, bridal meshes, electric pipes for state, in her own language, the potential of synthetic materials for test new textile patterns tissue, her new will.
With the artist’s instinct and testing, she began testing. ”My whole relationship with the tissue is experimental” Cisneros looms in confession. Since his work with ceramics artist had examined the tissue with smaller modules formats into a malleable and transformable pieces. ”In my work flexibility attracts me a lot. I understand it as adaptation, interactivity and changes by the signs of the time”.

Eager and curious, Cisneros aimed to understand the new elements that she held. In this weaving and unweaving, after many tests, she found other possibilities intertwined with the volumes and dimensionality. And from the tactile, in this discovery, the artist has managed to domesticate each material to transform it into what she want. ”I like to force materials to the edge” sentence. Many Cisneros baskets are docile volumes, which are transformed by the surface and space, which are reconverted by the weight and the lightness of the structures. ”These works are complex, dense, heavy”.
The baskets are woven with subtle harmonic intricacies and inflections that are generated from elements designed for another use. ”There is something unreasonably organic generated by something reasonably inorganic and abstract”, slide the artist when evaluating his work. What she looks for: a crease, a wrinkle, a ripple, an irregularity, a fold that occurs instantly, accidental, fortuitous, in a repeated gesture. A piece will never be the same when touch corrupted and leaves it again. And she’s not only enthralled by materials’ beauty, She always takes into account their tenacity. ”I try to use materials with much resistance. I seek not for the ephemeral in my work.”

From a process that does not anticipate, which she makes and breaks -”no mercy to disarm”- and repetitive work Cisneros creates avant-garde architecture of their baskets. ”I like to take advantage of the material and that it is not wasted. I did not calculate the results. I like the unexpected, the surprise”. As in her pieces: changing and reconverted, which become another in a infinite evolution.

Clay Textiles

Tissues from clay conceive an original artistic discourse. In this idea she has developed a number of pieces for some time, as clay textiles, convertible volumes that generate other forms in space.

“I was tired of the clay, its weight, fragility, opacity and rigidity and began to pierce it looking for air”, says the artist. Then, she began to discover new forms of fabrics made of dry land in her own language.

Coloraturas, ambientación textil 2-4-8

Lorena González Inneco, 2016

2 escritores: William Shakespeare y Miguel de Cervantes
4 siglos: 1616-2016
8 mujeres: Ofelia, Margarita, Cordelia, Lady Macbeth, Dulcinea, Maritornes, La Condesa Trifaldi y Dorotea

El paradójico IV centenario del fallecimiento de William Shakespeare y Miguel de Cervantes abrió durante este 2016 una cartografía importante de reflexiones, encuentros, exhibiciones, diálogos y muestras en todo el mundo. Para la Biblioteca Los Palos Grandes fue también un eje de conexiones que quería invitar a la celebración especial de un momento único para las letras universales y al que querían sumar una propuesta desde las artes visuales. Desde su trabajo creador, Isabel Cisneros fue invitada a establecer un norte frente a la palabra infinita de los escritores más importantes de la literatura de todos los tiempos. No fue un camino sencillo el asomarse por las fuentes y rendijas de aquel sinfín de palabras, imágenes, acciones, metáforas, personajes y lecciones ejemplares sobre la humanidad, el individuo, la sociedad, el poder, el bien y el mal, el ideal y la realidad… iconografías y emociones que han trascendido en un tiempo vivo por más de cuatro centurias, superando las rutas efímeras de un mundo plural, contradictorio y cambiante.

No obstante, las confrontaciones entre el ideal y la realidad sujetaron los devaneos de ese ser o no ser, de ese final sin principio, de esa coyuntura fuera del orden que estaba allí planteada, para que poco a poco surgiera la conexión más sencilla y genuina que podía establecerse entre la artista y esa apertura a participar en este proceso de representación. Fue así como se inició el camino que Isabel Cisneros exhibe en esta oportunidad y que fue estructurado desde su propia puesta en escena de la ficción, inspirada por grandes referentes de lo femenino, que navegan en estas páginas magistrales: un conjunto de personajes que se volvieron el núcleo de su acercamiento, ocho mujeres caracterizadas por una importante particularidad dramática dentro de la urdimbre literaria de cada autor.

En el caso de Shakespeare fueron la locura, la ingenuidad, el odio, el terror, la sensatez y el delirio del poder, los focos de atención extraídos de los personajes Ofelia (Hamlet), Margarita (Ricardo III), Cordelia (El rey Lear) y Lady Macbeth (Macbeth). De la cadena infinita de la obra El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha de Miguel de Cervantes, nos encontraremos con la visión y la ilusión, el disfraz, el engaño, el humor, la independencia y la autonomía en figuras femeninas como Dulcinea, Maritornes, la Condesa Trifaldi y la increíble Dorotea (Micomicona).

La estrategia de visita planteada por la artista se enlazó con el término coloratura, forma musical que se ha usado como recurso en la música barroca para destacar el lucimiento de determinados roles femeninos dentro de la música operística. Extraídas de sus contextos, Cisneros ha extendido con estos personajes un acento similar a ese fragmento repetitivo, el cual en este caso es una convocatoria desprendida desde sus voces pero transfigurada por el universo de los propios enlaces visuales que han caracterizado su obra como un ejercicio donde destaca la traducción poética del afuera mediante la reestructuración formal de materiales y recursos diversos. En esta oportunidad también se abre a la facultad instalativa, generando una ambientación en el espacio museográfico donde colores, texturas, formas, tramas, palabras y disposiciones especiales dibujan los eslabones de un diálogo particular con estas mujeres tan actuales como ancestrales. Desde esta estrategia transforma el material literario y la referencia textil en un cuerpo expresivo, intercambio que se extiende para propiciar la reflexión y el contacto sensorial con la mirada de algún desprevenido y tal vez desocupado espectador.

Brûzdam

Mary Martínez Torrealba, 2016

Bruzdan. Nadia Benatar e Isabel Cisneros.

La huella de la mano del artista es el milagro del tacto que sensibiliza la materia
Antoni Tapies

En el bordado existe una calidez que trasciende la hebra. En cada hilo, hay rastros de las manos que componen y bordan, hay huellas del tiempo que habita en la perfección del patrón. Bordar, verbo que proviene de la palabra germana Bruzdan y que refiere a todo aquel ornamento creado con bordaduras sobre una tela o material, es un ejercicio artesanal, una actividad táctil que en ocasiones se confunde con el tejido. Ambas técnicas, bordado y tejido, tienen la misma matriz: lo textil. Sin embargo, se distinguen desde el hacer en tanto el tejido produce un material como resultado de hilos entrelazados mientras que el bordado crea las figuras sobre un soporte. Tal distinción es primordial ante el encuentro de dos artistas de lenguajes distintos pero de naturalezas símiles.
Nadia Benatar e Isabel Cisneros transitan por entusiastas y prolíficas trayectorias dentro de las artes visuales. En esta ocasión, el bordado como premisa es nexo entre las propuestas e intereses de estas creadoras y de cómo cada una concibe la técnica y el proceso creativo. Desde sus investigaciones, cada una ha mantenido una relación muy cercana con el uso de los materiales donde la curiosidad innata junto con una destreza manual y sensible, recae siempre en el respeto por el oficio y por la memoria del material. Nadia, por un lado, logra atribuirle al acrílico, a guayas de uso industrial y al nylon de pesca, por ejemplo, una cualidad etérea de sutileza y precisión. Isabel, por su parte, escudriña entre botones, telas, flejes y patrones de costura para redimensionar la lectura y crear piezas de cualidad poética tangible. En ambas, como esta muestra lo afirma, ese dialogo con el material es incesante y depara en ellas una reciprocidad discursiva de gran interés. La transparencia y la prístina faz de los bordados con nylon sobre acrílico, que las piezas de Nadia revelan, son un puente hacia la impoluta composición sobre patrones para arquitectos que Isabel establece haciendo uso del papel como soporte inusitado para el hilo. Bordar entonces se redimensiona como técnica, se concibe como ejercicio manual que parte del afecto y de una sensibilidad y una lectura nueva de y hacia los materiales.
Así mismo, existe también otra dimensión de la técnica que une a estas artistas. En el bordado es imperativa la exactitud y el refinamiento en el resultado final, esto forma parte de la naturaleza del hacer y es una cualidad que se palpa además en ambas propuestas. Desde el uso eficaz del taladro en el caso de Nadia hasta la atinada aguja que usa Isabel, ambos instrumentos son referencia de ese pulso exacto del bordado, de esa perfección que se traza y que también se borda. Sin embargo, esa precisión no deja de dibujar las huellas de lo humano, del trabajo artesanal. En las piezas de Nadia, advertimos tenues dibujos sobre el acrílico que juegan con nuestra mirada. En las piezas de Isabel, notamos la sutileza del hilo y la forma cómo puede tensarse o distenderse dentro del patrón. Todo ello, son vestigios de un cuido sustancial y de un trabajo que lleva consigo el pausado compás que amerita y que hace posible, en palabras de Tapies, ese milagro del tacto que sensibiliza la materia.

Pliegues, una ruptura en la cerámica de Isabel Cisneros

 Marisela Chivico, 2014

La obra de Isabel parte de la necesidad de romper con varias limitantes de la cerámica, de sus procesos y resultados. Buscando nuevos formatos se plantea entretejer pequeñas piezas de cerámica con guayas de acero o con nylon para obtener volúmenes variables, que además pueden ser manipulables ofreciéndole versatilidad.
Estos ensamblajes le permiten darle nuevas cualidades al material y no solo rompen con la rigidez, también le ofrecen a la artista la liviandad que busca, otorgándole a cada obra un movimiento y una elasticidad contrarios a su apariencia.
A partir de un proceso experimental con el tejido y el engranaje de piezas elabora el módulo estructural en cada obra, desde el cual de una forma planificada va repitiendo una secuencia modular, teniendo el control de hasta dónde puede crecer cada ensamblaje, de tal forma que va desde lo micro a lo macro. Partiendo de una estructura ordenada se permite la libertad de desordenar y darle nuevas formas a cada estructura adquiriendo mayor volumen y movimiento, obteniendo un acabado que remite a lo textil y a lo orgánico.
Desde este punto, Isabel se abre a experimentar con otros materiales como botones, cierres, cueros, mangueras, cables…, que por medio de la acumulación se van convirtiendo en obras complejas y densas producto de una incesante experimentación no solo con los materiales sino con la técnica con la cual los trabaja, descubriendo en cada uno su potencialidad de transformación y lo que le otorga singularidad a cada obra, ya que cada una parte de un pequeño gesto y un arduo trabajo manual.
Experimentando con la cerámica y con disímiles materiales, Isabel ha ido jugando con lo textil y sus atributos, estando atenta a los pliegues y dobleces que estos tapices volumétricos le han ido ofreciendo, hasta abordar en su obra las mismas telas y cintas como materiales de trabajo.
Surgen así obras realizadas directamente con tela de algodón, raso, lycra, poliéster y cintas de organza y gros, en las cuales sigue apareciendo el engranaje, la repetición y nuevas texturas, dando libertad a la sinuosidad de cada elemento.
Como un ciclo que vuelve a empezar la artista toma la tela y la imprime para atrapar su textura, y sobre todo sus pliegues. Ya no es el material siguiendo una forma, es la marca de la forma dentro de un soporte, como se ve en su obra Pliegues, conjunto de placas de yeso de formas irregulares que van conformando entre sí un sutil dibujo de líneas.
Este proceso de ensayar diferentes registros del gesto de la tela plasmando en yeso y cemento es otra muestra del tipo de interacción que la artista tiene con cada material y su búsqueda por encontrar nuevas formas armónicas, densas, corpóreas y también nuevos intersticios, surcos o espacios, que permiten que la estructura se adapte a nuevas formas y ofrezca a su vez alternativas, que son también parte de las inquietudes que se manifiestan en su obra.

Ablandando hasta el agua

 Matilde Sánchez, 2013

“Una estructura correcta conducirá inevitablemente a la belleza”
Pier Luigi Nervi
Hablar de la obra de Isabel Cisneros exige acercarnos a cada gesto estructural suyo más allá que como una fórmula matemática intangible que dibuja con resistentes trazos espacios construidos. Se nos plantea aceptar la invitación a palpar a escala particular aquellos entramados esenciales que componen la arquitectura como contenedora de experiencia humana.
Es en estos espacios de sutil corporeidad donde cada elemento, cada hilo convertido en frágil membrana, cada placa transformada en curvatura o en superficie aporticada sostiene y justifica su valor estético y lugar, donde se nos permite apreciar el poder de la verdadera creación en su nivel más íntimo: La intuición.
Isabel nos regala su amistad al presentarnos sus entrelazados y bien estructurados tejidos, sus originales y vaciadas formas semejantes a generosos cobijos, a texturas y tonalidades que parecieran extraídas de la naturaleza o tal vez de cualquier onírica imagen develada de nuestras recónditas memorias. Volúmenes, cilindros, superficies oblicuas, porosidades desnudas, pesos y contrapesos son apenas parte del gran despliegue del diccionario estructural que sin previo aviso nos hace habitantes de esos nuevos micro mundos. Materiales y formas de diversas densidades surgen en instantes con cada gesto nuestro al flexionar la materia creada, aproximándonos hacia sus resguardos repletos de combinaciones armónicas: Isa nos conduce a la gravitación de esa otra piel invisible contenedora de nuestras emociones más sublimes.
Gracias Isa.

A correct structure will inevitably lead to beauty”
Pier Luigi Nervi
Speaking of Isabel Cisneros’ work requieres to approach into each structural; gesture beyond as a mathematical formula that draws intangible spaces built with sturdy strokes. We are faced with accepting the invitation to be probed particularly those at critical lattices that make up the architecture as containg human experience.
It is in these spaces where each element subtle embodiment, each thread become fragile membrane, each surface transfonned into a curvature or vault sustains and justifies its aesthetic value and place, where we can appreciate the true power of creation in its more intimate level: intuition.
lsabel gives us her friendship when she develops their intertwined and well structured fabrics, its original and empty forms like generous shelters, textures and colols that seem drawn from nature or pelhaps any dream unveilled image from our hidden memories. Volumes, cylinders, inclined surfaces, naked porosities, weights and balances are just part of the great display of structural dictionary that make us inhabitants of these new micro worlds without notice. Materials and forms of various densities arise with each gesture by flexing the materials, approaching us to safe places full of harmonic combinations: Isa leads us to an invisible skin, which contains our most sublime emotions.
Thanks Isa.

Ojos para ver

 Yolanda Pantin, 2013

Ojos para ver

¿Qué será lo que tanto valoro, lo que me llena de alegría cuando visito a Isabel Cisneros en su taller donde casualmente tienen su oficina los editores de Ratón y Vampiro? Son las pequeñas cosas que se van tejiendo en el arte de encontrar correspondencias.
Isabel mira lo que no vemos. Tiene esa facultad extraordinaria que en lo personal valoro en tiempos de ceguera. Tiene ojos para ver. Me viene a la mente la imagen de Santa Lucía o aquel frasco en el mercado de Mérida que de vez en cuando me golpea con su lleno vítreo para pedirme: Mira.
Sobre la mesa donde Isabel trabaja, entre fotografías personales que la generosa luz ha ido borrando sin pausas y sin prisa, hay un cuadrito que representa las manos de una mujer muy en la estética de los años 50´. ¡Es precioso! Tan pequeña y tan modesta ilustración como de revista primorosamente femenina, ¿de dónde lo habrá sacado? ¿por qué traigo ahora esa imagen cuando intento escribir sobre el arte de esta artista?
Será por las manos de las modistas. Todas las piezas de esta muestra están íntegramente realizadas en tela, las mismas que Isabel encuentra en las tiendas del ramo. Son esculturas que ella ha animado con hilo, aguja y dobleces. Es fantástica la manera cómo Isabel ha ido incorporando nuevos materiales, sacándoles provecho para hacer su obra. En su búsqueda, fue repasando los hornos, los muestrarios de las ferreterías, hasta terminar como la niña que sigue la pista en un cuento, delante de las puertas de una mercería. Todo tan prolijo, tan perfectamente ordenado en sus cajitas.
Adoro esos cuentos donde en el fondo está la madre, ese dar vueltas como en remolinos, en círculos, para llegar al centro buscando lo que se nos ha perdido, como ocurre en esta hilada historia animada en un principio por las obras de María Fernanda Cardozo, y Olga de Amaral.
Todo lo que ahora vemos surgió de la carencia, de lo que se acabó, de lo que ya no viene, y de lo que ahora abunda en el comercio: cerros de telas. Porque Isabel encuentra donde no hay. ¡Qué don el suyo! ¡Y qué fuerza cuando empezó a darle porosidad y flexibilidad a la arcilla para hacerla dúctil como una tela! Es así como se cierra el círculo con los pesados y majestuosos ropajes del Moliere de Ariane Mnouchkine, aquella maravilla, o los paños que minuciosamente doblaba en escena la actriz Nuria Espert en el montaje de Doña Rosita la Soltera que Isabel vio hace siglos en Caracas, o la alfombra roja donde desfila el arte de la alta costura, o atrás, muy lejano, el recuerdo de un closet de lencería.

Eyes to see

What is that I appreciate so much, what fills me with joy when I visit Isabel Cisneros in his workshop? It’s the little things that are woven in the art of matching.
Isabel sees what we don’t see. She has this extraordinary power that I personally appreciate in times of blindness. She has eyes to see. There comes to my mind the image of Santa Lucia, or that bottle Merida market that occasionally hits me with your full vitreous to ask : Look.
On the table where Isabel works, among personal pictures that have been blurred by the generous light without breaks and without hurry, there is a picture that represents the hands of a pretty women in the 50s’ aesthetics. It’s beautiful! So small and so modest magazine illustration, exquisitely feminine, where did he get ? Why bring that image now when I try to write about the art of this artist?
It will be by the hands of the dressmakers. All parts of this show are entirely made in fabric, founded in stores. These are sculptures animated with thread, needle and folds. It’s great the way Isabel has incorporated new materials, taking out to do his work. In her quest, she was going over the furnaces, the hardware samplers, ending as the girl who keeps track on a story in front of the doors of a haberdashery. Everything so neat, so well ordered in their boxes.
I love those stories where in the background is the mother, such as swirls spinning in circles to get to the center looking for what we have lost, as in this animated tale spun at first by the works of Maria Fernanda Cardozo, and Olga de Amaral.
All you now see came from the lack of what became of what no longer is, and what now abounds in trade: hills of fabrics. Because she found where there is nothing. What a gift! And what force when he started to give flexibility and porosity to clay to make it soft like fabric! Thus, the circle is closed, with heavy and majestic robes of Moliere Ariane Mnouchkine, that wonder, or cloths that folded carefully stage actress Nuria Espert in the assembly of Doña Rosita the Single that Isabel saw years ago in Caracas, or the red carpet with the haute couture, or backward, far away, the memory of a linen closet.