Cestas del siglo XXI

José Roberto Coppola

El Nacional, 27 de enero 2013

Cestas del siglo XXI

La ceramista y escultora Isabel Cisneros reinterpreta técnicas de cestería wayúu desde una apuesta avant garde.

En la inquieta exploración de tejidos volumétricos desde nuevos materiales, Isabel Cisneros imaginó una serie de canastos escultóricos transformables

En una poética de los volúmenes. En la tenuidad de las tramas. En la ductilidad de las formas. En una pesquisa y aproximación enteramente empírica la ceramista y escultora Isabel Cisneros creó una serie de canastos con los que reinterpreta, intuitiva y audaz, técnicas de cestería wayúu desde una apuesta avant garde. En esta inquietud la artista hizo una pausa con la arcilla para explorar otros materiales en la urdimbre. Así, se acercó a los cordones elásticos, tiras de brassieres, cintas para flejar cajas, cintas de sillas de jardín, mallas de tocados de novia, tubos para instalaciones eléctricas para reconocer, en un propio lenguaje, las potencialidades de insumos sintéticos con los que quería hacer pruebas de tejidos en una nueva investigación, un nuevo antojo.

Con instinto y ensayo la artista comenzó a hacer pruebas con registros diferentes. “Toda mi relación con el tejido es experimental”, asoma en confesión Cisneros. Ya desde su trabajo con la cerámica la artista había examinado el tejido con módulos en pequeños formatos en piezas maleables y transformables. “En mi obra la flexibilidad me atrae muchísimo. La entiendo como adaptación, interactividad y como los cambios de los signos de los tiempos”.

Afanosa y curiosa, Cisneros se propuso entender los novedosos elementos que tenía en manos. De ese tejer y destejer, después de muchas pruebas de entrelazados ha encontrado otras posibilidades con los volúmenes y la tridimensionalidad. Y desde lo táctil, en ese descubrimiento y reconocimiento, la artista ha conseguido domesticar cada material hasta transformarlo en lo que quiere. “Me gusta llevar los materiales al extremo”, sentencia.

Muchas de las cestas de Cisneros son de volúmenes dóciles, que se transforman en la superficie y en el espacio, que se reconvierten por el gramaje y la liviandad de las estructuras. “Son obras complejas, densas, pesadas”.
Los tejidos de las cestas son de sutiles sinuosidades y de armónicas inflexiones que se generan desde elementos pensados para otro uso. “Hay una cosa perversamente orgánica de algo inorgánico y abstracto”, desliza la artista cuando evalúa su obra. Eso que busca: que tenga un pliegue, una arruga, una ondulación, una irregularidad, un doblez que ocurre de forma instantánea, accidental, fortuita, en un gesto irrepetible. Como esa pieza que no volverá a ser la misma cuando el tacto la hace suya, la corrompe y la abandona otra vez. Y no sólo se deja embelesar con materiales por su belleza porque siempre tiene en cuenta su tenacidad. “Trato de usar materiales con mucha resistencia. No busco lo efímero en mi trabajo”.
Desde un proceso que no anticipa, en el que hace y deshace –“sin piedad para desarmar”– y en un trabajo repetitivo Cisneros crea la arquitectura vanguardista de sus cestas. “A mí me gusta aprovechar el material y que no quede desperdicio. Yo no calculo los resultados. Me gusta lo inesperado, la sorpresa”. Como sus piezas, de volúmenes que cambian, que se reconvierten, que se vuelven otros, en una evolución infinita.

Tejidos de barro

Los tejidos de arcilla de la ceramista y escultora Isabel Cisneros urden un original discurso plástico. En esa idea y desde hace algún tiempo ha desarrollado una serie de piezas, como de tapices de cuentas de arcilla, en volúmenes transformables que generan otras formas en el espacio.

“Estaba cansada de la arcilla, de su peso, fragilidad, opacidad y rigidez y empecé a perforarla tratando de buscarle aire”, cuenta la artista. Así empezó a descubrir las formas de nuevos tejidos hechos de tierra seca en un lenguaje que ha hecho suyo.

Baskets of XXI century

In the restless exploration of volumetric tissue from new materials, Isabel Cisneros imagined a series of sculptural convertible baskets.

In a poetic volumes. In the dimness of the frames. In ductility of forms. In an entirely empirical approach research, ceramist and sculptor Isabel Cisneros created a series of baskets with reinterpreting, intuitive and bold, Wayuu basketry techniques from a bet Avant Garde. In this concern the artist paused with clay to explore other materials in the warp. So, she approached the elastic cords, bras straps, box strapping tapes, bridal meshes, electric pipes for state, in her own language, the potential of synthetic materials for test new textile patterns tissue, her new will.
With the artist’s instinct and testing, she began testing. ”My whole relationship with the tissue is experimental” Cisneros looms in confession. Since his work with ceramics artist had examined the tissue with smaller modules formats into a malleable and transformable pieces. ”In my work flexibility attracts me a lot. I understand it as adaptation, interactivity and changes by the signs of the time”.

Eager and curious, Cisneros aimed to understand the new elements that she held. In this weaving and unweaving, after many tests, she found other possibilities intertwined with the volumes and dimensionality. And from the tactile, in this discovery, the artist has managed to domesticate each material to transform it into what she want. ”I like to force materials to the edge” sentence. Many Cisneros baskets are docile volumes, which are transformed by the surface and space, which are reconverted by the weight and the lightness of the structures. ”These works are complex, dense, heavy”.
The baskets are woven with subtle harmonic intricacies and inflections that are generated from elements designed for another use. ”There is something unreasonably organic generated by something reasonably inorganic and abstract”, slide the artist when evaluating his work. What she looks for: a crease, a wrinkle, a ripple, an irregularity, a fold that occurs instantly, accidental, fortuitous, in a repeated gesture. A piece will never be the same when touch corrupted and leaves it again. And she’s not only enthralled by materials’ beauty, She always takes into account their tenacity. ”I try to use materials with much resistance. I seek not for the ephemeral in my work.”

From a process that does not anticipate, which she makes and breaks -”no mercy to disarm”- and repetitive work Cisneros creates avant-garde architecture of their baskets. ”I like to take advantage of the material and that it is not wasted. I did not calculate the results. I like the unexpected, the surprise”. As in her pieces: changing and reconverted, which become another in a infinite evolution.

Clay Textiles

Tissues from clay conceive an original artistic discourse. In this idea she has developed a number of pieces for some time, as clay textiles, convertible volumes that generate other forms in space.

“I was tired of the clay, its weight, fragility, opacity and rigidity and began to pierce it looking for air”, says the artist. Then, she began to discover new forms of fabrics made of dry land in her own language.

Transfiguraciones

por Eduardo Planchart Licea

Revista Esteka, # 11, Pags. 14-5, Santiago, Chile, 2011

“La arcilla es un material noble que permite hacer lo inimaginable. Se endurece y la puedes ablandar al mojarla, y tienes muchos recursos para manipularla, taparla con plástico o con trapos, precipitar su secado, etc. En ese sentido la arcilla es muy rica como experimento escultórico”. (Isabel Cisneros, testimonio, 2011)

Para Isabel Cisneros la creación artística es una tendencia inherente a su modo de ser, que la identifica con sus raíces familiares. Al coser la cerámica, une dos artes milenarias como la textil y las artes del fuego. En piezas como Vellocino de Oro(2006), nacidas de la inspiración, el ingenio y la tenacidad, crea cada fragmento de esta piel mítica tejida a través de una imperceptible trama.

La artista crea elementos cerámicos que permitan la articulación de las obras, evitando la fricción entre sí, de esta manera incorpora círculos y esferas tridimensionales.

La transformación, el repliegue sobre el ser el cambio y la adaptación, son necesidades para sobrevivir; es ésta una de las metáforas que están presente en este lenguaje plástico. Transgrede así el lenguaje cerámico, llevando el material a sus límites, tal como es propio de la enseñanza de la Bauhaus y del arte experimental.

Así, en las Anémonas, esculturas creadas por la artista en 2006, transforma el barro en escultura a través de formas que parecieran imposibles de ser modeladas, quemadas y tejidas en cerámica. Al acercarnos a estas piezas, dominadas por la protuberancia y lo acuático, pareciéramos encontrarnos ante destellos de fondos marinos.

Lo orgánico se materializa en el lenguaje escultórico de Isabel Cisneros desde sus primeras obras en piezas de cerámica, donde lo utilitario y lo artístico se fusionan en jarras abombadas con cuellos estrechos, imbuidas en la cultura ibérica. A fines de los noventa crea las piscinas, que señalan la dirección de sus futuras creaciones. En ellas domina lo femenino, pues son especies de cálices plenas vinculadas a lo receptivo, a lo curvo, a la fertilidad y al útero donde personajes renacen lúdicamente en su interior. En la ornamentación externa domina a senilidad, la multiplicidad en rayas y puntos polícromos que irán surgiendo en su lenguaje plástico, para transmitir movimiento a sus mantos y asumir visualmente la ligereza de la tela.

La materialización de la fragilidad y la belleza orgánica de lo coralino es uno de sus logros, que llega al extremo de la sutileza en la serie Embebidas, 2008-2011. Materiales como cordones de nylon, adornos de lencería femenina, encajes, telas cosidas, replegadas y sumergidas en arcilla, son recubiertos en nuevas pieles. Ciertas Embebidas(C, 2008) fueron inspiradas en el arte del origami y realizadas en telas, para evitar que el papel se desmaterializara al sumergirse en la arcilla. Cada una de estas piezas se caracteriza por un clima intimista al ser sometida al calor del horno. La estructura se incinera y ardiendo desde su interior para renacer de sus cenizas, como lo haría el ave Fénix, ave mitológica que inspiró uno de los poemas más significativos de H. D. Lawrence.

El Fénix esta asociado a la renovación, a las pequeñas muertes y renacerás que invaden la existencia, es la permanente incineración del ser, para nacer a nuevos horizontes. Son piezas mínimas que develan la fragilidad que las origina, asumen la monocroma para atrapar atmósferas coralinas, y sus estructuras tubulares o huecas semejan exoesqueletos de insectos.

“Deseo transmitir textura y movimiento. Desde hace ocho años trabajo ensartando módulos pequeños, inspirados en la flexibilidad y economía de materiales… Las obras se fueron desprendiendo de su vocación abstracta de alfombras arrugadas y empezaron a animarse.” (Isabel Cisneros, testimonio, 2010)

Twisting, Rolling and Wrinkling

The Journal of Australian Ceramics, #48, Sydney, April 2009

Torciendo, enrollando, arrugando

Por Monika Leone

Isabel Cisneros es una ceramista venezolana que ha sido invitada a Canberra para exponer individualmente. “Flexible Sculptures” (Esculturas flexibles) inauguró el 27 de noviembre del 2008 en la Galería Mawson, y permaneció abierta al público hasta el 12 de diciembre.
Esta versátil artista se ha formado principalmente en Caracas, Venezuela, y ha estado involucrada muy profundamente en el movimiento artístico de su país. Se ha presentado individual y colectivamente en Venezuela, México, Puerto Rico, Colombia, España, Corea y Perú, y ha participado en diferentes concursos nacionales e internacionales habiendo recibido importantes reconocimientos.
La obra cerámica de Cisneros es bastante original si tomamos en cuenta el uso formal o tradicional de este materia. Luego de más de diez años de trabajo en el campo de la ceramita utilitaria, centró su interés en la cerámica escultórica, otorgando nuevas cualidades que no son propias a este material.
Como ella misma ha dicho, se encontró limitada por la opacidad de la arcilla, y comenzó a elaborar pequeñas rejillas para permitir que la luz se colara por los pequeños orificios. Estas rejillas eran muy frágiles y pequeñas, y la llevó a cuestionarse cómo hacer piezas en un mayor formato. Los huecos en las rejillas le sugirieron una idea que también la ayudó a resolver otra limitante de la arcilla: la rigidez
Estas experiencias la llevaron a comenzar a entretejer estas pequeñas piezas entre sí con guayas de acero inoxidable o nylon, y elaborar una especie de alfombras que pueden ser enrolladas o torcidas de múltiples maneras para obtener un formato escultórico variable, permitiendo al espectador maniobrarlas para tener una idea más real acerca de su flexibilidad y versatilidad y así crear diferentes formas.
Con la intención de “crear lo más posible con los mínimos recursos posibles”, Isabel elabora miles de piezas similares en arcilla sin esmaltar, obteniendo una resolución final textil.
Gracias a su inquietud, su trabajo oscila entre el uso de la arcilla y el ensamblaje, logrando piezas más conceptuales. Su trabajo ha estado en un constante proceso de evolución movido tanto por su curiosidad como por su necesidad de experimentación.
Objetos encontrados de la vida cotidiana y en la naturaleza han ampliado el espectro de estas esculturas flexibles in las han influenciado en textura y movimiento.
Trinaquia, una obra compuesta por tres piezas, está elaborada mediante el tejido de afiladas agujas de cerámica, creando un aspecto rígido, frágil y espinoso. El público quedó asombrado al ver cuán elasticas y versatiles eran estas piezas, contrariamente a su apariencia.
Erizos, Lavacarros y Nudos son también acumulaciones de pequeñas piezas tejidas de módulos cerámicos. La interactividad de estas obras se duplicaba, tanto por la manera en que las piezas pueden ser movidas como por la manera en que se van acoplando unas sobre otras.
La sensibilidad de esta artista venezolana de combinar elementos naturales y artificiales resulta en un divertido sin fin de posibilidades, es así que ella llego a Canberra en noviembre con once obras, siete de ellas de cerámica y cuatro de diversos materiales.
Valiéndose de módulos similares hechos de dos materiales (arcilla y plástico), y ensamblándolos con esquemas de tejidos diferentes, Cuaima y Citrus son ejemplos claros de cómo Cisneros explora con contrastantes niveles de elasticidad y textura.
La obra de Isabel Cisneros está muy relacionada con el proceso textil, y por ello incluyó en su muestra tres obras cosidas y tejidas. Una de ellas, Desde Venezuela a Australia vía China, es una pieza en crecimiento. Comenzó en su país y la fue tejiendo durante su largo trayecto a Australia. Fue exhibida con la aguja de crochet y el hilo de nylon restante, como una metáfora de esta experiencia en Australia y puede ser vista como un nuevo punto de partida en el desarrollo de su trabajo.

Twisting, Rolling and Wrinkling

Isabel Cisneros is a Venezuelan ceramist who present a solo exhibition in Canberra. “Flexible Sculptures” opened on November 27th, 2008 at the Mawson Gallery and was open to the public until December 12th.
This versatile artist was mainly trained in Caracas, Venezuela and has been deeply involved in the artistic movement in her country. She has presented group and solo exhibitions in Venezuela, Mexico, Puerto Rico, Colombia, Spain, Korea and Peru, and has participated in several competitions locally and abroad with an outstanding outcome.
Cisneros’ ceramic work is quite original from the formal or traditional use of the material.
After more than 10 years making functional ware in a traditional way, she focused her interest in sculptural ceramic, giving new qualities to the clay that are not inherent to this media.
As Isabel has said, she found herself limited by the opaqueness of the clay, and started to make grids to allow the light to come inside the pieces of clay. These grids were too delicate and very small, and made her think about making sculptures in larger formats. The holes in the grids suggested an idea which helped to solve another limitation with clay: rigidness.
These experiences made her realise she could start threading these small pieces together with stainless steel and nylon, to make flat rugs that can be twisted, rolled, and wrinkled in infinite ways, to become three-dimensional and variable sculptures. They can be arranged in different formats, thus allowing the viewers to manoeuvre in order to get a precise idea of its flexibility and versatility and interpret the compositions.
With the purpose of “creating the most with the least possible resources” she makes almost identical modules in unglazed clay, which are threaded to form a woven piece of art.
Because of her restless and eager enthusiasm, she later moved towards using clay and mixed media to make more conceptual sculptural pieces. Her work has been in constant process of evolution due to her curiosity and need for experimentation.
Found elements in everyday life and in nature have contributed to the creation of her flexible sculptures and is greatly influenced by their texture and movement.
Trinaquia, a set of three pieces, is and art work threaded with sharp ceramic needles which create a rigid, fragile ad spiky feeling. The audience were surprised to see how truly elastic and versatile these three pieces were in spite of their appearance.
Urchins, Car Washers and Knots are also accumulations or groups of similar threaded pieces. The interactivity of the work duplicates, both by the way the pieces themselves can be turned and by the way the spectator overlaps them.
This Venezuelan artist’s sensitivity to combine natural and artificial elements results in amazing and endless possibilities, so she came last November to Canberra with eleven works, seven made out of clay and four with other materials.
By using similar modules made out of different materials (clay and plastic), and threading them in opposite ways, Cuaima and Citrus are clear examples of how Cisneros explores contrasting levels of elasticity and texture in her work.
Isabel Cisneros’ work is very interrelated with textiles, and included in her exhibition three sawn and crocheted art works. One of them, named From Venezuela to Australia via China is a growing piece. She started working on it in her hometown and developed it in her journey to Australia. She exhibited it along with the crocheting hook and the remaining thread, as a metaphor of how this experience in Australia made a strong imprint in her work and can be seen as a starting point of a new stage in her professional development.